
Una llamada en la puerta de la parroquia de El Carmen. Un penitente, el periodista de Punto Radio Jesús Devesa, pide la venia. Ha llegado el día. Es Domingo de Ramos. Comienza la Semana de Pasión. A las cuatro de la tarde, las puertas del templo de La Alameda, como las de Jerusalén, se abrieron para que Cádiz cantase Osanas a Cristo Rey.
En el interior, el cortejo de hermanos, unos 300, se formaba para acompañar al Señor –vestido este año a la usanza hebrea– e iniciar su camino hacia la Catedral para realizar la estación de penitencia. Acompañando a los hermanos de la cofradía de Jesús de La Paz se encontraba la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, ilusionada con la celebración de la Semana Santa; el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Miguel García Díaz, el secretario diocesano para las hermandades, Alfonso Caravaca, y algunos hermanos mayores que se acercaron al Carmen para disfrutar de la primera levantá de 2008.
Y llegó la hora. La mano de la doradora que ha realizado la restauración del frontal delantero y trasero del paso llamaba a los cargadores. Al tercer golpe de martillo, el paso de misterio se elevó sobre los hombros de la cuadrilla dirigida por Adolfo Morera se dirigió hasta el dintel de la iglesia. Fuera, en La Alameda, los cofrades esperaban impacientes la salida del Señor que, alrededor de las 16.20 horas emprendía su camino hacia la Carrera Oficial.
María Santísima del Amparo esperó unos minutos para encontrarse con su barrio del Mentidero. Sobre su paso exornado con flores blancas, y en donde destacaba la candelería restaurada, la Señora de La Alameda bendecía con la mirada a sus hermanos que, nerviosos, esperaban el momento de que Reina se encontrase de nuevo de Cádiz. Y lo hizo, bajo un sol radiante, a las 16.35 horas.
A partir de ese instante La Alameda se llenó de paz, se inundó de la alegría de los niños y las palmas colorearon el mar de amarillo. En la plaza de Mina, en la calle San José y en Ancha los cofrades esperaban la llegada de la cofradía abre la Semana Santa gaditana.
Su discurrir del cortejo por la Carrera Oficial (en Ancha la Virgen del Amparo caminó al son de la marcha Palma Coronada), la bajada por Novena y la llegada a Catedral fueron inmejorables, señal del crecimiento de esta hermandad carmelita. La recogida de la hermandad se produjo sin incidentes, encontrandose de nuevo con su barrio del Mentidero cuando el reloj rozaba ya el Lunes Santo.
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