
Ya pasaron los malos momentos y ahora sólo son anécdotas el accidente que sufrió el paso de misterio cuando un vehículo se chocó contra él. También es sólo un mal recuerdo el desplome de la finca la calle Sacramento, 26 que afectó a su casa de hermandad, en la calle Fernandez Shaw. La archicofradía de Las Penas celebró ayer por la tarde su estación de penitencia con la alegría de un año tranquilo, sólo con la ilusión de sacar adelante el proyecto del paso del Señor y recuperar su sede poco a poco y, sobre todo, y como siempre recuerda su hermano mayor, Miguel Ángel Novo, acompañar a los titulares en esta «manifestación pública de fe».
A las 17.45 horas las puertas de la parroquia de San Lorenzo se abrieron por primera vez en esta Semana Santa, para que la cruz de guía de la cofradía se ubicase bajo el dintel de la iglesia de la calle Sagasta. En tan sólo quince minutos, el cortejo estaba dispuesto en la calle y el Señor de Las Penas, a las 17.55 horas, bendecía a sus vecinos del barrio.
Los cuadrilla de cargadores, tras una difícil maniobra, bajó la calle Sagasta a las 18 horas mientras sonaba la marcha compuesta por Enrique Galán, Al Señor de las Penas, e interpretada por la banda de música Maestro Enrique Galán de Rota (que acompañaba al paso de palio).
Veinte minutos después, María Santísima de la Caridad abandonaba la iglesia para desplazarse hasta la Catedral. Exornada con rosas blancas, trompetas y nardos, la Dolorosa lucía sobre su paso mientras que sus devotos disponían una alfombra de pétalos de flores a su paso.
El numeroso público que había dado cita a la salida de la cofradía hicieron del paso por la calle Mateo de Alba y su salida hacia la calle San José un momento entrañable. A la hora prevista, la cruz de guía esperaba su entrada en la calle Ancha para realizar la Carrera Oficial a la inversa en este Domingo de Ramos histórico para la Semana Santa de Cádiz.
A las 21.30 horas los titulares pasaban por la plaza de Candelaria, realizando el recorrido sin incidentes. De esta manera, Las Penas cerró este primer día de la Semana de Pasión con alegría y con la satisfacción de haber realizado su estación de penitencia un año más.