La ciudad amanecía a la luz de la Resurrección a las doce de la noche. Seis horas después la luz del sol bañaba cada esquina de Cádiz e iluminaba a través de ventanales y lucernarios una escena muy diferente. La profusión de flores, orfebrería y luz engalanaba las mesas del sacrificio para celebrar la Resurrección del que murió en las calles de Cádiz tres días atrás. A partir de las 12 de la mañana, las parroquias y templos se llenaban para celebrar el milagro que que no pudo lucirse por las calles de la feligresía de San Antonio con una procesión frustrada por la lluvia.Desde las 17.30 horas y hasta las nueve de la noche la archicofradía de la Resurrección y Columna debía haber celebrado lo que se podía leer en las camisetas de la cuadrilla de cargadores de la hermandad. «¡Ha resucitado, Aleluya, aleluya!», rezaba serigrafiado en burdeos sobre el blanco inmaculado de su vestimenta de carga. Pero la alegría de la Resurrección se vio frustrada de nuevo por la lluvia que ensombreció el Martes, Jueves y Viernes Santo.
Debía haber sido una tarde luminosa y de alegría que siguiera la tónica de la mañana. Sin embargo, el reloj no marcaba las 17.10 horas cuando el cielo se encapotaba por momentos y en la hermandad comenzaron a pensar un plan alternativo que ni si quiera se pudo aplicar. El hermano mayor, Sergio Rodríguez, se reunió con el párroco Enrique Arroyo para trasladar la misa de 19.30 de la nave principal del templo a la capilla del Patrocinio. Así se aseguraba la posibilidad de poder regresar a la Iglesia de forma precipitada si era necesario. Los partes de Salvamento Marítimo apuntaban una probabilidad de lluvias de un 30% que animaban a la hermandad a poner el cortejo en la calle.
Salida fugaz
Tras la Cruz de guía portada por hermanos de monaguillo desfilaba la representación de tan solo siete hermandades: Medinaceli, La Paz, Caminito, Perdón, Humildad, Ecce-Homo y Nazareno. Justo después, el guión de Columna abría una presidencia con una amplia representación del Consejo y de la junta de gobierno de la hermandad. El cortejo se encontraba con una plaza de San Antonio abarrotada, anhelante de procesiones y con la vista puesta en el cielo. Las andas del Resucitado engalanadas con un exorno clásico de claveles rojos salvaban el cancel de salida con una maniobra limpia dirigida por Luis Rodríguez. El servicio de paso comenzaba a perfumar de incienso el recorrido previsto para Señor realizado Luis González Rey cuando el agua hizo acto de presencia. Un goteo incesante que a duras penas daba tiempo a dar la primera levantada.
La Agrupación musical Sagrada Cena (con su uniforme blanco estrenado el pasado Domingo de Ramos) tan solo llegó a tocar una marcha que sonó más intensa y breve que nunca. ‘Sagrada Resurrección’ sirvió para acompañar los primeros mecidos y la maniobra de recogida del paso. Cristo Resucitado se encontraba con Cádiz por unos escasos diez minutos y dejaba a la plaza de San Antonio con la miel en los labios de otra salida frustrada. Ya en el interior del templo, Rodríguez explicó lo ocurrido de forma clara: «Que llueva nada más salir es una señal».
Una hipótesis que no falló. Minutos después de la recogida, la lluvia se hacía más intensa. Tras escasos 30 minutos en la calle, Cádiz se quedaba sin la enésima cofradía en la calle. Un cortejo más que sumar a la Semana Santa más lluviosa de los últimos años. Y otro motivo más para hacer el cálculo: faltan 342 días para el Domingo de Ramos de 2012.