
No estaba en ninguna quiniela, pero él no se arruga. José Blas Fernández (15 de diciembre de 1947) pide el beneficio de la duda para un pregón en el que quiere demostrar su valía como cofrade, más allá de su cargo de teniente de alcaldesa en el Ayuntamiento de Cádiz.
-¿Supone una mayor responsabilidad saber que es la Semana Santa de 2012 con su Magna?
-Hay tres cosas importantes para mí: la Magna, ser el 2012 con lo cual es el Bicentenario y es un reto importante para Cádiz y también que estrenamos obispo. Con lo cual, hasta la jerarquía va a cambiar, parece que yo voy en ese cambio que parece que va a existir. Quien iba a decirme a mi que yo iba a estar en el Doce pregonando la Semana Santa. Es un gran honor.
-¿Qué recuerdos de la Piedad le despierta este nombramiento?
-Muchos. Me vienen recuerdos de que empecé ahí, de las personas. Las que no están porque murieron y las que están que siguen siendo grandes amigos y hermanos. Las cofradías cuando se forman entre personas que se quieren, se forma una piña. Me vienen a la cabeza muchos recuerdos, como del hermano mayor del que yo era su vicehermano mayor y que luego sustituí. Con mucho cariño, fue para mi un padre.
-¿Qué impronta quiere darle a su pregón?
-Yo quisiera hacer un pregón de actualidad. Un pregón del cofrade en la sociedad actual. Hay cosas que hay que conservar en las cofradías, pero creo que tenemos que ir con los tiempos y con la necesidad de la sociedad, los que no tienen trabajo, los que piden para comer. Las Cofradías deben estar ahí, debemos ser cofrades comprometidos de primera mano, tenemos que ser un brazo de la Iglesia de forma activa.
-¿Veremos a José Blas Fernández recitando versos en su primer pregón?
-Un pregón en Andalucía sin el verso sería un pregón de encefalograma plano. El realce del verso, el corazón que salte en ese momento es importante. Hacemos un pregón para todo el mundo y todo el mundo quiere todo. Todo puede entrar, pero ante todo, quiero que sea un pregón con verdaderos valores.
-Su nombramiento ha sido totalmente inesperado, ¿es consciente de que, por su implicación política, no todos los cofrades lo vean bien?
-Los que estamos en la vida pública, pagamos ese tributo. Es injusto pero tenemos que aceptarlo, somos servidores públicos y estamos dispuestos a la critica. Me gustaría que ese momento cofrade no me lo mezclaran. Yo seré como soy en mi vida profesional y un cargo en asociaciones y en la vida pública, pero quiero dejar todo eso al margen. Igual que la gente tiene la presunción de inocencia, yo quiero tener la presunción de cofrade, demostrar que soy un cofrade comprometido.
-¿Cree que ha podido pesar la colaboración que ha prestado Emasa a la Urna del Santo Entierro para su nombramiento?
-Creo que no. Emasa acordó aquello hace dos años. Fue una voluntad de un patrimonio municipal, calificado como BIC. Yo les aprecio y les quiero, pero con esa cofradía no tengo vinculación. Recuerdo cuando de pequeño salía de representación. Emasa es Emasa y hemos hecho lo que debíamos con nuestro patrimonio.
-Habla de ser cofrade, en este papel, ¿qué le parece lo que se vivió con el Ayuntamiento y los cirios del pasado Vía Crucis Diocesano?
-Como cofrade y como papel que tengo que hacer en una ciudad, estamos en un momento de ahorro. Podía haber sido un día de levante muy fuerte y no hubiera hecho falta poner la norma y las velas no se hubieran encendido. Hubiéramos quedado hasta mejor, pero fuimos sinceros al decir, \\\'mira nos cobran 12.000 euros porque cuesta la maquinaria\\\'. Todo esto en un momento duro para la hacienda municipal y hay que recortarlo. Igual que se colaboró con otras cosas, se pidió que no se dieran las velas. Fue un algo del destino. Como cofrade, me dice mi Ayuntamiento que no encienda las velas y no pasa nada porque era casi de día. Se le dio más importancia de lo que tuvo.
-Lo veremos entonces ese domingo de Pasión en un pregón comprometido, ¿no es así?
-Hay tres cosas importantes para mí: la Magna, ser el 2012 con lo cual es el Bicentenario y es un reto importante para Cádiz y también que estrenamos obispo. Con lo cual, hasta la jerarquía va a cambiar, parece que yo voy en ese cambio que parece que va a existir. Quien iba a decirme a mi que yo iba a estar en el Doce pregonando la Semana Santa. Es un gran honor.