
Eran las cuatro de la tarde. En el cielo, las nubes dejaban paso a unos rayos de sol que iluminaban el barrio de La Viña. Y en el interior de la parroquia de La Palma todo estaba dispuesto para iniciar la salida procesional de la archicofradía. Las puertas del templo se abrieron. La cruz de guía de La Palma estaba en la calle. Los primeros hermanos de fila comenzaron a salir del colegio de la Misericordia mientras que las insignias lo hacían desde la parroquia, pisando una rampa que, en el centro, tenía pintado el escudo de la hermandad. La alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, observa in situ este momento acompañada por los concejales Carmen Obregón (que representó al Ayuntamiento de Cádiz en el cortejo), José Loaiza y Evelio Ingunza, además del alcalde de Alcalá de los Gazules, Arsenio Cordero y el párroco de la iglesia de San Jorge esa localidad, Marco Antonio Huelga.
A las 16.10 horas, el Cristo de la Misericordia se encontró un año después con su barrio después de que su hermano mayor, Francisco Javier Lucero, hiciera la primera levantá. Sobre un monte de claveles rojos y en un impresionante paso que estrenaba el dorado de los candelabros de guardabrisas y las cartelas, una buena muestra del impresionante paso que será en un futuro. Cuarenta minutos después el capataz del paso de palio, Ramón Velázquez, ordenaba a su cuadrilla el movimiento del paso desde la capilla del Sagrario hasta la puerta de la iglesia. Junto a él, Violeta, una adolescente de 13 años que su deseo es capataz cuando sea mayor y que ya realizó el itinerario la Semana Santa de 2007.
A las 16.45 horas, María Santísima de Las Penas se presentó a su barrio, que la esperaba ansioso y con las vistas a una posible coronación canónica de la Dolorosa, mientras que la banda de música Maestro Enrique Galán de Rota interpretó la marcha Virgen de los Negritos, cuyo antiguo palio es actualmente el de esta Dolorosa de Cádiz. Cumpliendo los horarios previstos, la cofradía llegó a la Catedral, siendo muy lucida la entrada del palio, que enlazó tres marchas procesionales (Rocío, Coronación de la Macarena y Virgen de Las Penas). Antes de que reloj marcase la medianoche, los titulares volvieron a su barrio, donde los fieles los esperaban con una petalada por cada una de las calles de La Viña.