
Un par de minutos antes de las 16.15, hora de salida prevista, la cruz de guía del Nazareno del Amor, el Nazareno Blanco, daba inicio al desfile de una de las hermandades con mayor arraigo y seguimiento de la Semana Santa gaditana. En ese momento, la mayoría del numerosísimo público congregado en la plaza de San Francisco, alzaba temeroso la mirada hacia un cielo que se oscurecía por momentos y que hacía dudar de la validez de las previsiones que auguraban buen tiempo para la tarde del Lunes Santo. Mientras las últimas secciones de penitentes terminaban de salir del templo, la viuda de un hermano fallecido en el último año ordenaba la primera levantá, con la que Nuestro Padre Jesús Nazareno iniciaba su estación de penitencia de 2008. A las 16.40 horas, poco después de que comenzara a vislumbrarse la silueta del paso bajo el umbral de San Francisco, la banda de Hermanos Cirineos interpretaba los acordes del himno de España ante un público entregado que irrumpió en aplausos.
Unos 25 minutos más tarde, hacía lo propio la Esperanza del Amor, luciendo una impresionante mantilla blanca que cubría la parte superior de su clásico manto verde, lo que junto a sus respiraderos bordados, le conferían una imagen única y muy personal. El pregonero de la Semana Santa de este año, Antonio Bustos, estuvo presente en la salida, y visiblemente emocionado comentó que «ver el comienzo del desfile de esta hermandad es algo inolvidable en el recuerdo de mi vida cofrade, porque además sintetiza mi devoción primitiva a la Virgen de la Esperanza, a la que prometí venir a ver tras mi pregón, saliera éste bien o mal».
A partir de este momento ambas imágenes derrocharon Amor y Esperanza por la carrera oficial en un brillante Lunes Santo, este año sin lluvia.