
Emoción a raudales, incertidumbre e inquietud. Quizás estas tres sean las palabras que mejor definan las sensaciones que se vivían ayer noche en las inmediaciones de Santa María. Emoción porque era el día en el que el Regidor Perpetuo sería venerado por su feligresía a hombros de sus devotos cargadores, incertidumbre porque hasta última hora nadie puso saber si la meteorología obligaría a la señera cofradía a quedarse en su templo e inquietud porque en el interior de los cofrades se enfrentaban a sentimientos contrapuestos, ya que el deseo y la ilusión por realizar el desfile luchaban con la lógica, que instaba a la prudencia y la protección del rico patrimonio de la cofradía.
Poco después de las tres de la tarde, tras finalizar una reunión en el Consejo Local, se conocía la noticia de que El Nazareno iba a retrasar su salida hasta las 22 horas, como medida de precaución ante un eventual chaparrón. Finalmente, las puertas de Santa María se abrieron y la tensión dio paso a un ambiente de júbilo, que se fue intensificando progresivamente, hasta el momento en que el paso del Greñuo asomó por el umbral de su templo, lo que supuso una explosión de fervor y alegría. Como cada año, la representación municipal estuvo encabezada por la alcaldesa, Teófila Martínez, que no quiso perderse la oportunidad de realizar el recorrido desde el principio, en vez de limitarse a realizar la carrera oficial. Tras el paso de misterio, que enfilaba ya la calle Jabonería, la penitencia, que un año más fue muy numerosa.
Detrás del Señor, el paso de palio de la Virgen de los Dolores, que este año mostraba un cambio en su exorno floral, compuesto por rosas color champagne, gladiolos y estargarces. Su salida del templo estuvo acompañada por las marchas Dolorosa Nazarena y Madre de los Gitanos Coronada. Una vez superados los temores iniciales, tanto los integrantes del cortejo como el público congregado por las calles de la ciudad, comenzaron a disfrutar del júbilo que supone cada año ver procesionar al Nazareno de Santa María y a la Virgen de los Dolores. Al paso del palio por la plaza de El Palillero, la banda interpretó las marchas Soledad, dame la mano y Reina de San Román, mientras que entrada en Catedral estuvo adornada por Virgen de los Negritos y Madre de los Gitanos Coronada. Bien entrada la madrugada, y con la compañía de un importante número de fieles congregados frente a Santa María, la cofradía regresó a su templo, con la alegría de haberse sobrepuesto a la adversidad y haber podido completar su recorrido.