
La Semana Santa de Cádiz y en particular el Jueves Santo se quedó ayer sin presenciar a la cofradía más romántica de nuestra Semana Mayor. Después de que durante toda la mañana de ayer la lluvia fue la gran protagonista desde la corporación de San Lorenzo se decidió que la mejor opción era la de no realizar la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral ya que el riesgo de agua era considerable hasta las diez horas de la noche.
Ante la imposibilidad de salir a la calle la cofradía convoco a sus hermanos a las 18.30 para realizar el ejercicio piadoso del Vía-Crucis. La iglesia de San Lorenzo se convirtió en una auténtica manifestación de fe por los titulares de Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos, ya que la totalidad del templo se encontraba repleto de hermanos de la corporación, entre los que podemos destacar a algunos que aún no conocían la noticia y habían acudido a la iglesia con su hábito.
El padre José Araujo fue el encargado de dirigir el acto y le comunicó a los presentes que, con el acto que celebraban, habían participado de una particular estación de penitencia. Durante los cuarenta y cinco minutos que duró el acto el ambiente que se respiraba en el templo era de total recogimiento.
Desde las 18.45 horas hasta las 20 horas la iglesia se mantuvo abierta para que el público en general pudieran acudir a ver el paso. Testigo de todo lo que acontecía en el interior del templo era el paso de misterio de la cofradía del Descendimiento que pocas horas después realizaría su estación de penitencia.
Tras cerrar las puertas, los miembros de la junta de gobierno acompañados por muchos miembros de la corporación procedieron a retirar sus enseres y a desmontar el paso de misterio para facilitar así la organización del cortejo de la cofradía del Descendimiento.
La suspensión representó una auténtica lástima más teniendo en cuenta que la hermandad presentaba como una de sus grandes novedades la restauración de la imagen del Cirineo en su paso de misterio. A este respecto habría que recordar que en los últimos cuatro años, tan sólo ha podido completar su estación de penitencia en uno de ellos. En 2005 no pudo salir a la calle por la terrible crisis institucional que vivió, mientras que en 2007 la lluvia le interrumpió su paso camino de la Catedral. En el caso de 2008 prefirieron no arriesgar y quedarse en San Lorenzo.