
La Virgen de la Salud regresó ayer a la parroquia de Santa Cruz después de un «severo» trabajo de limpieza y conservación, como lo describe el restaurador sevillano José María Leal, encargado de la recuperación. «El trabajo se ha basado en dos puntos fundamentales: por una parte, se ha realizado una leve limpieza de la policromía (pintura de colores del cuerpo) y además se le ha hecho un nuevo juego de brazos articulados», detalla Leal.
A pesar de que la imagen no tenía daños importantes, explica el arquitecto y licenciado en Bellas Artes, el paso del tiempo había dejado sus huellas en el cuerpo original de madera de pino. Las marcas más importantes las dejó el humo de los cirios que se encienden en las cultos -concentrados mayormente en la zona del cuello-. Pero también se deteriora la talla «por las señas de los alfileres en cada cambio de vestido».
La imagen que talló el sevillano Francisco Buiza en 1977 llevaba más de 30 años sin recibir una limpieza en profundidad. Aunque sí había recibido lavados más pequeños, las labores de recuperación se han prolongado esta vez durante tres meses.
La Virgen de la Salud abandonó la parroquia de Santa Cruz el 1 de junio. Ayer, 31 de agosto, ya estaba de vuelta en la capital.
No obstante, el trabajo para recuperar el color original de la escultura ha sido delicado. Para estas labores, Leal se ha guiado por el tratamiento original que le aplicó Buiza, a quien llegó a conocer personalmente. La imagen ha sido cubierta por un peto de cuero, que le cubre el cuerpo «para protegerla de los alfilerazos», añade el escultor.
Además, la madera de los brazos ha cambiado. El pino original ha dado paso a un material antixilófago, que la protege de los parásitos. Además, en las articulaciones se ha instalado un sistema de giro llamado de bolas. «Permite todos los movimientos además de la fijación», explica.
Por su parte, el mayordomo de la cofradía de Jesús del Mayor Dolor, Antonio Martín, mostraba ayer su alegría por el regreso de la virgen: «¿Qué puedo decir? Para nosotros es la Virgen más importante», decía.