
El edificio quedó precintado, y la junta de gobierno se vio obligada a retrasar la entrega de los hábitos.
La semana pasada la Policía Local autorizó a la archicofradía entrar en el local y recoger las más de doscientas túnicas que estaban guardadas en su interior. Éstas fueron trasladadas, provisionalmente, a Ca'Felipe, un bar en la calle Virgen de La Palma, que ha sido cedido por su propietaria.
Sin embargo, la junta de gobierno esperaba que después de la obra de rehabilitación de la finca, la cofradía pudiese contar de nuevo con este local. Pero la realidad ha sido otra. El Obispado comunicó el martes por la noche al hermano mayor, Manuel Rodríguez, la finalización del contrato, «teniendo que abandonar definitivamente el local el 30 de marzo», aclaró el gerente de patrimonio de la Diócesis, José Carlos García Solano. Por su parte, el hermano mayor explicó que «de momento no hemos firmado la extinción del contrato. Las decisiones no pueden tomarse en una cofradía de manera unipersonal, por lo que se debatirá con los miembros de la junta de gobierno».
García Solano aseguró que «el Obispado no tenía constancia de que la cofradía ocupase allí un local. Había sido un contrato realizado por el administrador. Sin embargo, a tratarse de un alquiler de un local, queda inmediatamente finalizado en estos casos».
El hermano mayor explicó que «durante la reunión mantenida el martes no nos ofrecieron alternativa alguna al local. Sólo nos anunciaron que teníamos que abandonarlo, sin ninguna compensación». Manuel Rodríguez añadió que «agotaremos todas las vías ya que, ahora, la cofradía no tiene dónde guardar las túnicas».