
De nuevo, y de manera inusual, la iglesia de San Francisco volvía a abrir sus puertas. La cofradía de El Caído ha encontrado en este templo del centro de la ciudad una nueva sede canónica durante los años en los que se ejecuten las obras de rehabilitación del colegio mayor Beato Diego, y a la postre, de su capilla. La cofradía ha pasado de vivir sola en un pequeño templo en la avenida Duque de Nájera a compartir con dos hermandades (Nazareno del Amor y Vera-Cruz) una gran iglesia
A los nervios de encontrarse en casa ajena se unían los provocados por el estreno del nuevo paso para el Señor. Unas andas realizadas en los talleres de La Rambla, en Córdoba, y que será tallado en los próximos años por José Carlos García. Un paso de grandes dimensiones, sobre todo si se compara con el anterior. Un canasto de madera, alto, y un monte de claveles rojos para Jesús Caído, aún más alto de lo habitual. Esto provocó que la cuadrilla de hermanos cargadores tuviesen a la salida, a las 16.55 horas, dificultados para que la imagen, que lucía túnica bordada nueva, comenzase su estación de penitencia.
Menos complicada fue la maniobra de salida del paso de María Santísima de los Desamparados 35 minutos más tarde. Aunque el desconocimiento de las dimensiones de la puerta principal de San Francisco provocó que la cuadrilla de cargadores de la Virgen tuviese que rectificar para evitar que la corona rozase con el dintel.
La cofradía tuvo un especial recuerdo para el ex rector de la Universidad de Cádiz, José Luis Romero Palanco tanto en la misa que se celebró antes de la salida procesional como durante el desfile. La insignia de la Universidad de Cádiz lucía un crespón negro en memoria del catedrático de Medicina Legal y segundo rector electo de la UCA.
Ofrendas para recordar por dónde no pasarán
La cofradía de El Caído celebró una eucaristía previa a la salida procesional que se dedicó a la familia, además de ofrecerse en memoria del Romero Palanco y el padre de dos alumnos de San Felipe Neri. Durante las ofrendas, la hermandad entregó al padre Luis Castro arena del Parque Genovés, una cofía de las enfermeras de San Rafael y flores de la plaza de las Flores. Los tres lugares por donde la cofradía no podrá procesionar hasta que finalicen las obras de la capilla. Durante la entrega del bastón de mando de la UCA al Señor por parte del rector, Diego Sales, el máximo dirigente de la universidad anunció que el proyecto de rehabilitación de la capilla se tendrá el cuenta las nuevas dimensiones del paso para construir la puerta.
Por otra parte, la cofradía ha puesto este año un sistema de «recogida» de monaguillos más seguro: los padres deben entregar una papeleta para que los hermanos se la entreguen al pequeño. Si no hay este control, no se da al niño. Todo para evitar que sucedan casos como el de Mari Luz. Además, la hermandad ya ha eliminado las capas y los guantes del hábito.