
La iglesia de San Pablo se queda pequeña para tanta devoción. Las emociones fluyen en un Martes Santo que vuelve a dar protagonismo al templo de la calle Ancha. En el exterior los penitentes del Ecce-Homo esperan a que sea la hora pactada para acceder al interior de la iglesia. Se ultiman los preparativos para la salida procesional. Un año más, no faltan a la cita algunos de los rostros habituales. Históricos de la cofradía como Isidro Sánchez Brun, Cristóbal García Supervielle o Francisco Arenas viven emocionados todo lo que sucede. Se quiere cuidar hasta el mínimo detalle. Se empiezan a formar las filas de penitentes del Cristo. Los más pequeños aportan las anécdotas mássimpáticas de esta Semana Santa. ¿A qué estas nervioso Mario? se escucha por la primera sección. Pese a que muchos tratan de mantener la templanza para ellos se trata de un momento muy especial. Pablo mantiene una peculiar pugna con su capirote. El hijo de Manolo Rueda es la primera vez que va a salir de penitente y no logra ver correctamente con el antifaz ya colocado. Mientras, se abren las puertas de San Pablo y van entrando los cargadores del paso de misterio. Javier Caravaca lleva ocho años sin cargar. Es hermano de la cofradía desde hace mucho tiempo y en esta ocasión va a ir en una de las maniguetas del Cristo. Con la cruz de guía ya en la calle se inician las maniobras para sacar el paso de misterio. En el interior, Francisco Arenas da la primera levantá. Con las ruedas puestas, se avanza hacia la puerta. La operación es complicadísima pero los cargadores la resuelven de forma brillante. Suena entonces el himno de España y se escuchan los primeros aplausos. El capataz, Juan Manuel López, manda se suban los zancos y que se haga una levantá al hombro. Por el abuelo Antonio se escucha.
Su mujer y su hija están junto al paso y responden visiblemente emocionadas al gesto de la cuadrilla: gracias hijo. Con la marcha Ecce-Homo interpretada por la Banda de trompetas y tambores Nuestra Señora del Rosario de Cádiz, el magnífico Cristo enfila Novena con seriedad, de forma solemne. Su manto, descuidado por el tiempo pero de enorme valor, se pierde rumbo a Valverde.
Mientras, las secciones de penitentes que acompañan a la Virgen de las Angustias ya se han formado en el interior del templo. Empiezan a desfilar. El precioso palio semitransparente de esta Virgen, la única que procesiona acompañada por San Juan, está a punto de regresar a las calles de Cádiz. Después de un año la espera para muchos se ha hecho larga. Francisco Arenas vuelve a ordenar la primera levantá. Los grandes para fuera dice el capataz José Javier Reyes. Se quitan las patas y el paso avanza con los cargadores más menudos de rodillas. Vamos a enseñarle a Cádiz a mi madre‰, dice uno.
Vuelve a sonar el himno nacioal. Se colocan de nuevo las patas y se pone correctamente el manto azul. Suena entonces Angustias que estás en los cielos para acompañar a este palio en los primeros instantes de su salida procesional.
Un reencuentro
Para Cristóbal García Supervielle el de ayer fue un Martes Santo distinto. Vinculado a la cofradía desde el año 65 ya llevaba tiempo sin acudir a la salida procesional porque es consciente de las dificultades de espacio que hay en el templo. Invitado por el hermano mayor, José Luis Rodríguez, García Supervielle acudía a la cita. Emocionado rememoraba los momentos en los que le tocó estar al frente de la cofradía. Formó parte de la junta en varias etapas. Entre sus recuerdos no puede ocultar el momento que más le gustaba. Para mí era muy importante cuando bajaba el Cristo del camerín para colocarlo en el paso. Yo era entonces el más joven de la junta y en esos instantes estaba sólo frente a la imagen del Cristo, lo tenía más cerca que nadie. García Supervielle comenta también por qué San Juan acompaña a la Virgen de las Angustias. San Juan fue el único evangelista que relató esta escena de Ecce-Homo. El veterano hermano rememoraba también el incendio que hubo en el segundo coro de San Pablo el 1 de enero de 1984. Cuando llegué el humo se había extendido y actuamos con rapidez para evitar daños. Ahora ilusionado como hace años, García Supervielle sigue la evolución de su cofradía con el deseo de que pronto se recupere la sección de romanos que daba un sello tan propio a esta hermandad del Martes Santo.