San Lorenzo vuelve a rezar su cuarto más misterioso
La cofradía salió a la calle un cuarto de hora antes de lo previsto
10-04-2009 12:21 Jesús Cañas
Un cuarto de hora antes de lo previsto, la hermandad de los Afligidos plantó su cruz de guía en la calle introduciendo a los alrededores de San Lorenzo en pleno siglo XVII. En el interior de la iglesia, el párroco José de Araujo y González se afanaba en dar las últimas órdenes para garantizar la seriedad del cortejo.»No podéis olvidar que vuestra finalidad es honrar el Santísimo Sacramento, si no mantenéis la seriedad no lo conseguiréis», aconsejaba Araujo. Los cinco tramos de nazarenos fueron abandonando poco a poco el interior del templo. Fuera el numeroso público contemplaba el cortejo repartido en la estrecha calle Sagasta y los balcones de los edificios cercanos, engalanados con reposteros y gallardetes.
Cuando el cuerpo de servidores que portaba la Indulgencia ofrecida por el Papa Clemente XIII abandonó la iglesia, la cuadrilla de cargadores comenzó con los movimientos del paso. Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos se despedían de los titulares de la cofradía del Descendimiento se acercaban hasta el dintel de la puerta de la iglesia. Allí, la cuadrilla de José Julio Reyero Cánovas comenzaba la maniobra de salida que se antojaba especialmente complicada dado las escasas dimensiones del cancel. Tras quitar los patines y recoger los pernos, el paso salió a la calle quedándose en el aire por unos segundos mientras el público aplaudía en reconocimiento de la difícil maniobra.
Después, los cargadores se introdujeron en el paso ante la atenta mirada de la veintena de pequeños monaguillos, provistos de cestos con caramelos y estampas. Poco a poco, el paso de los Afligidos se fue alejando de la iglesia de San Lorenzo bajo los sones de la marcha Triunfal interpretada por la Agrupación Musical Polillas.
El pesado misterio de la Virgen, el Nazareno, Simón de Cirene, San Juan María y Verónica tomó la calle Sagasta para llegar a Sacramento con un elegante caminar. Cada una de las imágenes de este misterio de la pasión no recogido en los evangelios iba vestida con los antiguos ropajes bordados que la cofradía está recuperando y exornado por rosas rojas.
Con una puntualidad inusual en esta Semana Santa 2009, la cofradía llegó a la plaza de Catedral para imponer la nota clasicista de la tarde del Jueves Santo. Detrás de los hermanos, hizo aparición por la calle Santiago el imponente paso tallado por Castillo Lastrucci en 1939. El misterio subió la rampa de Catedral con la marcha Padre Nuestro para hacer Estación de Penitencia, antes de la hora prevista.