
La candelería encendida, las flores blancas y la iglesia engalanada. A las 11 de la mañana, la iglesia de San Lorenzo vestía sus mejores galas para celebrar el primer besamanos mariano de septiembre. A los pies de la capilla del Pilar, la Virgen de la Caridad de la hermandad de las Penas lucía ataviada para su besamanos. Un año más, la imagen es la encargada de abrir la lista de cultos que se celebrarán este mes. Sin embargo, este año hay una novedad que va más allá de estrenos y atavíos: la gripe A y sus efectos.
El mediático virus trae de cabeza a las cofradías de Cádiz. Algunas se han preguntado ya sobre la conveniencia de celebrar besamanos y besaréis mientras el Consejo Local de Hermandades y Cofradías espera las directrices del Obispado.
Ayer, Las Penas fue la primera que se tuvo que enfrentar al dilema de prohibir acercarse a la imagen o no. En su caso, no tuvieron dudas. A la derecha de la Virgen, vestida con saya blanca bordada y manto celeste, se encontraba una bandeja de plata con el pañuelo encargado de limpiar la mano de la imagen. Esa es la única medida preventiva que se tomó, la misma que se hace todos los años. «Los medios de comunicación están sobredimensionando el problema. La gripe A es un virus como el de la gripe común», explicaba el secretario de la Hermandad, Juan Antonio Novo. Él fue el encargado de vigilar al montaje de cultos durante la mañana de ayer. «Llevo toda la mañana aquí y la afluencia de fieles es la misma de todos los años. Nadie ha dejado de besarle la mano a la Virgen», explicaba Novo.
Tranquilidad absoluta
La tranquilidad de Juan Antonio era compartida por los fieles que se acercaron ayer hasta el templo para visitar a la Virgen. Ese es el caso de Cecilia García, una vecina del barrio que se acercó hasta la iglesia para besar la mano de la imagen. «No creo que sea peligroso», sentenció la señora. Cecilia no tiene pensado dejar de besar las imágenes por la gripe A. «Es una moda que se pasará».
Rafael Figuier comparte la misma idea que Cecilia. Ayer se acercó hasta la iglesia y después de aupar a su hijo para que besara la mano de la Caridad, lo hizo él. «Si hay que cogerla, se cogerá, no creo que nos pueda perjudicar besar la mano de la Virgen», explicó seguro Rafael.
Mientras Rafael bajaba el carrito de su hijo por las empinadas escaleras del templo, el hermano mayor de la corporación del Domingo de Ramos, Miguel Ángel Novo, hacía su entrada en la iglesia de San Lorenzo. Al igual que su padre, Novo se mostraba tranquilo ante los cultos a la Virgen. «No nos hemos planteado en ningún momento suprimir el besamanos a la Caridad. «Cuando el Obispado se pronuncie acataremos sus decisiones; mientras, actuaremos al igual que el resto de hermanos mayores».
Septiembre de cultos
De hecho, la mayor parte de los hermanos mayores consultados no se muestran preocupados con la gripe A. El nuevo párroco de San Lorenzo también participa de este clima. «El párroco –Jesús García Cornejo– no ha cambiado las costumbres ni ha hecho ninguna recomendación», recalcó Juan Antonio.
El besamanos a la Caridad, que se prolongará hasta mañana, no será el único. Medinaceli, Humildad o Vera-Cruz serán los siguientes. La fe mueve montañas y parece que la gripe A no va a ser una excepción. Al menos de momento.