
Sin duda novedosa la propuesta de la hermandad de las Viñas para celebrar un cincuentenario fundacional. Si en la mayoría de ocasiones la idea es que la gente se acerque hasta la casa de hermandad o hasta la sede canónica durante el año que suelen durar estas celebraciones, en la hermandad del Viernes Santo han decidido lanzarse a la calle para proclamar a los cuatro vientos la devoción en María Santísima de la Concepción Coronada. Una idea que ha incluido la procesión extraordinaria de ayer, bien es cierto, pero que además nos llevará de portal en portal de la feligresía descubriendo azulejos con la bella cara de la dolorosa del Viernes Santo. Un cincuentenario misionero, lo llaman ya. Enhorabuena por el trabajo bien hecho.